La Phoenix está equipada con un poderoso microscopio, este, asociado a un experimento de "química húmeda" conocido como "MECA"; si hubiera formas de vida microbianas presentes en las muestras recogidas del suelo marciano estas serían visibles, especialmente al poder apreciar el movimiento de estos en las secuencias de imágenes tomadas por el microscopio y descargadas desde la tierra fotograma a fotograma.